Después de cortados y plantadas las partes inferiores (las que contenían las raíces) continuaron creciendo, rebrotando precisamente donde se realizó el corte.
En el caso de las puntas (los extremos superiores ya carentes de raíz), no hubo éxito. A pesar de dejarlos cicatrizar durante mucho tiempo al aire libre no se consiguió que echaran raíces (contrariamente a lo que sucede en muchos cactus). Algunos se plantaron, una vez cicatrizados, en el terreno y tampoco enraizaron.